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¿Qué puede comer mi bebé de 4 meses?

Madre dando el pecho a su bebé

Esta es una pregunta que nos hacen mucho las mamás y papás que visitan nuestra web. Vamos a dejarlo claro desde el principio, la respuesta rápida:

Un bebé de 4 meses sólo debe tomar leche materna o de fórmula.

Es decir, ni papillas, ni purés, ni cereales en el biberón. Sólo leche (materna o de fórmula).

  1. ¿Por qué un bebé de 4 meses no debe tomar sólidos?
  2. ¿Cuándo puedo darle comida a mi bebé?
  3. Tengo que volver al trabajo y mi bebé aún no tiene 6 meses
  4. ¿Y si le doy comida demasiado pronto?
Bebé tomando un biberón de leche de fórmula

¿Por qué un bebé de 4 meses no debe tomar sólidos?

Es cierto que hace décadas era normal, y tu propia madre o tu abuela te dirán que antes los bebés comían papilla a los 4 meses y no pasaba nada. Sienten que si a esa edad el bebé llora y toma solo leche es porque tiene hambre y le estás malnutriendo.

Pero durante estos años se han hecho muchos estudios científicos y las recomendaciones han cambiado. La OMS (Organización Mundial de la salud) recomienda una lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses. La lactancia materna exclusiva o con leche de fórmula exclusiva es suficiente para conseguir que el bebé crezca de manera adecuada durante los primeros seis meses de vida.

Para que el bebé pueda digerir comida distinta a la leche deben madurar determinados sistemas: el sistema nervioso para que pueda tragar purés y sólidos, y el sistema digestivo y sus riñones para que pueda metabolizar los alimentos. Esta maduración se produce entre los 4 y los 6 meses. En este sentido, los bebés con más de 4 meses estarían “preparados” para empezar la alimentación complementaria, pero no se ha demostrado que tenga ninguna ventaja nutricional ni suponga un beneficio para el crecimiento.

En cualquier caso tu pediatra te aconsejará cuál es el mejor momento para empezar.

Bebé mamando

¿Cuándo puedo darle comida a mi bebé?

Hay varios criterios clave para decidir si el bebé está listo para probar más alimentos aparte de la leche:

  • Es importante hablar de ello con tu pediatra o médico. Porque cada bebé es único, y sólo un profesional podrá analizar su capacidad para dar el paso.
  • A los 6 meses el bebé se convierte en un explorador, queriendo experimentar con todo, siempre listo para nuevas experiencias sensoriales. Es importante aprovechar esto antes de que se vuelva potencialmente más selectivo y descubra su capacidad de decir “no”.
  • Por último, ciertos criterios de desarrollo fisiológico son indicativos de su madurez. Si tu bebé puede sostener la cabeza, sentarse derecho con un soporte y llevarse objetos a la boca, es probable que esté listo para probar otros alimentos además de la leche.
  • Tiene que desaparecer el reflejo de extrusión (expulsión de alimentos no líquidos con la lengua).
Mujer preparando biberón con leche de fórmula

Tengo que volver al trabajo y mi bebé aún no tiene 6 meses

La conciliación todavía es un mito en muchos lugares y muchas tenemos que incorporarnos al trabajo antes de que nuestro bebé cumpla 6 meses, cuando aún está con lactancia materna exclusiva. En este caso es importante individualizar el consejo y estudiar tus opciones con el pediatra, explorando los deseos, miedos y dudas.

Hay varias opciones y cada familia decide:

  • Valorar acumular permisos remunerados y no remunerados para alargar el periodo de lactancia materna exclusiva.
  • Valorar la disponibilidad y aceptación del uso del sacaleches.
  • ¿Hay posibilidad de que se realicen tomas durante el horario de trabajo?
  • Dar leche de fórmula en las tomas que el bebé no esté con su madre, manteniendo la lactancia materna a demanda el resto del día.

¿Y si le doy comida demasiado pronto?

Darle a tu bebé alimentos sólidos antes de tiempo puede conllevar riesgos a corto y largo plazo. Entre los 4 y 6 meses no se han encontrado beneficios de la introducción de la alimentación en niños amamantados y sí se ha visto un aumento de las infecciones.

Los riesgos a corto plazo son:

  • Posibilidad de atragantamiento.
  • Aumento de gastroenteritis agudas e infecciones del tracto respiratorio superior.
  • Interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de la leche materna.
  • Sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos.

Y a largo plazo:

  • Mayor riesgo de obesidad.
  • Mayor riesgo de eccema atópico.
  • Mayor riesgo de diabetes mellitus tipo 1.
  • Mayor tasa de destete precoz, con los riesgos añadidos que esto conlleva.

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