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Todo lo que necesitas saber de la leche materna para cuidar mejor a tu bebé

Lactancia materna

¿Dudas entre dar el pecho o no? ¿Tienes miedo de que tu bebé no esté tan bien alimentado como piensas? ¿Necesitarás darle agua si tiene sed? ¿Crees que no tienes suficiente leche?

En este momento las dudas te invaden entre los comentarios al pasar y los consejos que te dan… ¡todo esto de la leche materna parece un tema interminable! Sientes que hay tanta información que no sabes por dónde comenzar a entender cuáles son los beneficios reales de la leche materna. Tranquila, aquí encontrarás todas las respuestas que estás buscando.

Antes que nada, vamos a quitarle hierro al asunto. La mujeres somos biológicamente mamíferos, por lo que la naturaleza nos ha provisto de pechos para darle de mamar a nuestras crías, es decir, tu bebé. Por supuesto que cada una es un mundo y, si no hay ningún desafío físico, alimentar a nuestros hijos con leche materna es opcional.

Si estás dudando, no te pierdas todo esto que te contamos.

¿Para qué sirve la leche materna?

Desde los primeros minutos de vida, el contacto físico y cercano con tu hijo es muy importante. Su instinto busca detectar el “olor a su mamá” y sus latidos, para identificarla y sentirse seguro en el “nuevo” mundo. Recuerda, es una cría pequeña que ha cambiado de un entorno líquido y templado a uno totalmente distinto. Busca sentirse protegido.

Es normal que, en seguida, el bebé busque tu pecho para alimentarse. Si has optado por la leche materna, aquí es donde empieza todo.

Para los bebés, la leche materna no sólo es alimento, también es como un escudo protector que refuerza su sistema inmune y le provee todas las vitaminas que necesita a lo largo de su desarrollo.

¿Quieres saber algo curioso? La composición de la leche materna va variando para acompañar el crecimiento del bebé. De esta manera le da los nutrientes necesarios justo en el momento de desarrollo que se encuentra.

Así, la leche materna, se convierte en el combustible de crecimiento de nuestros bebés.

Pero claro, la leche materna no sólo ayuda a tu peque, también a ti.

El ciclo del embarazo culmina con el parto pero, dar el pecho, también es una forma comenzar otro ciclo natural. Durante los últimos meses, tu cuerpo ha sufrido una serie de cambios físicos, químicos y hormonales que poco a poco tienen que volver a la normalidad mientras que tienes todo lo que necesitas para afrontar los próximos meses después de dar a luz.

Los expertos aseguran que dar el pecho ayuda a prevenir algunos tipos de cáncer como el de mama y el de ovario; también contribuye contra la osteoporosis, la anemia  y a retrasar nuevos embarazos.

¿Qué tiene la leche materna?

Está compuesta por anticuerpos y glóbulos blancos que ayudarán a nuestro bebé durante sus primeros días de vida. También es laxante, para que el bebé regule las funciones de su intestino y, por supuesto, para ayudarlo a eliminar el meconio, esas heces bastante oscuras de los primeros días.

Poniéndonos más técnicos y analizándola en profundidad, sabemos que la leche materna tiene agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas. También hormonas y enzimas. Un combo alimenticio natural y completo.

¿A qué sabe la leche materna?

Sabe a leche un tanto dulce y con una mezcla de sabores en are la de vaca, la de avena incluso la de arroz. Claro que todo lo que comemos también influye en el sabor de la leche.

Todas las leches maternas: desde el calostro a la leche madura.

¿Recuerdas que hace un momento te comentábamos que la leche materna varía su composición para acompañar el desarrollo de tu bebé?

Pues bien, también varía su composición a lo largo de la toma.

Según los datos aportados por UNICEF, sabemos que tenemos la Leche de Pretérmino, el Calostro, la Leche de Transición y la Leche Madura.

La de Pretérmino, es la leche que produce nuestro cuerpo si nuestro hijo ha nacido prematuro. La naturaleza es sabia, así que nos da una leche mucho más consistente, más rica en proteínas y menos cantidad de lactosa que la leche madura.

Si has tenido un parto prematuro, tu bebé será más vulnerable. No te preocupes que tu leche pretérito, viene con más fósforo y calcio, para favorecer su desarrollo.

Pero si tu bebé llega a término, tu cuerpo producirá Calostro. Durante los 3-4 días después del parto, el líquido que saldrá de tu pecho es amarillento y espeso y, te parecerá que es escaso. Salvo que los médicos te indiquen lo contrario, estás produciendo lo suficiente para alimentarlo correctamente. Recuerda que el recién nacido, tiene un estómago no más grande que una cereza, se llenará rápido.

El primer día la transferencia de leche será de menos de 100ml, pero pasadas las 36 horas después de dar a luz, aumentará su cantidad hasta los 500-750 ml que producirás hacia el 5 día de vida de tu bebé.

La Leche de Transición se produce para reemplazar al calostro. Es un líquido mucho más fino y blanco que contiene muchas más grasas y calorías. Tu hijo está creciendo y tu leche lo ayuda a hacerlo con todas las fuerzas.

Entre el día 10-15 de vida de tu bebé, llega la Leche Madura. Esta leche es, sobre todo, agua, carbohidratos, grasas y menos proteínas que las otras.

Cuando tu bebé comience la toma, la leche será ligera, ideal para saciar la sed. Hacia el final, tendrá más grasa para saciar su apetito. Si todo está bien, tu cuerpo estará produciendo unos 700-900 ml por día durante los 6 primeros meses de vida.

Como verás, en condiciones normales no hace falta darle agua adicional a tu bebé, porque tu leche también saciará su sed. Por supuesto, en caso de dudas, lo que diga tu médico será lo mejor para ti y tu bebé.

¿Y la leche del destete?

Alrededor del mes 6 notarás que tu bebé empieza a comportarse diferente, tratando de coger alimentos y llevárselos a su boca. Estos cambios son parte de su crecimiento. Su cuerpo le está diciendo que ya es hora de incorporar nuevos alimentos y dejar de tomar teta de forma exclusiva.

¡Un pequeño ser humano con un mundo por descubrir necesitará nuevas fuentes de energía! Y si tu bebé comenzará a alternar sus tomas de leche materna con la introducción de sólidos, empezarás a espaciar el momento de dar el pecho. Aquí es donde empieza lo que se conoce como destete.

Como la producción de leche está ligada a la cantidad chupe tu bebé, a menor demanda, menor será la cantidad de leche que produzca tu cuerpo. Los expertos recomiendan que siempre que sea posible, dar el pecho en exclusiva hasta los 6 meses y luego tratar de seguir combinando con alimentos más sólidos hasta los dos años.

Tengo poca leche, tengo mucha leche… ¿tengo suficiente leche?

Dar el pecho a demanda significa que tu hijo tiene una especie de buffet libre en tu cuerpo. Él se prenderá cuando tenga hambre y dejará de mamar cuando esté satisfecho. No te asustes si tu caso es diferente, como te dije antes, estoy hablando en general.

Si lo dejas a demanda, tu cuerpo aumentará o disminuirá la cantidad de leche a producir dependiendo de si tu hijo mama más o menos. Cada bebé es un mundo y el pecho materno producirá tanta leche como necesita.

Volver al trabajo cuando estás dando de mamar.

Es posible que hayas pasado noches enteras dando vueltas en la cama pensando en cómo ibas a hacer para regresar a tu trabajo y dejar a tu bebé.

Si bien nada reemplaza el momento de dar pecho, al menos puedes continuar dándole a tu hijo los nutrientes de tu leche. Bastará con acercarte a una farmacia o grandes superficies y hacerte con tu sacaleches. No te asustes, si bien ninguno tiene un diseño especialmente agradable, muchos de ellos son muy prácticos.

También tienes la opción de alquilar uno. Tranquila, estarás alquilando el mecanismo principal, todos aquello que toque el cuerpo de la mamá tienes que comprarlo a parte para asegurarte la higiene.

Si tienes un bebé prematuro, también puedes usar el sacaleches para tener tus reservas de alimento para cuando lo necesite.

Si te vas a reincorporar al trabajo y has elegido hacerte con tu reserva de leche materna… ensaya unos días antes, si bien es muy fácil extraer la leche, es posible que sea algo engorroso al principio. La práctica hace al maestro. Por cierto, al principio seguro que extraes poca leche, con el tiempo podrás aumentar tus reserva.


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